Yo quería ser actriz
Y también me gustaba ese compañero de la facultad
que me miraba distinto
Tuve miedo
De ir contra la corriente
Dudé
como dudo ahora
Decidí seguir un camino que elegí
Me maraville con las luces de buenos aires, con los
edificios y los pasajes
Deliré nobleza, fui reina
Me casé sin casamiento, pero tuve un ajuar, un
budín de limón con un té inglés y un camisón de seda blanco en una caja, sobre
mi cama nueva, en mi pieza de techos altos y ventanas antiguas con olor a
pintura fresca.
Te amé profundamente. Me maravillaba escucharte,
mirarte. Escuchar tu música, apreciar tu arte.
Soñé que eras papá y yo mamá. Lo desee con
toda mi alma. Los dos lo deseamos. Dos veces lo deseamos. Elegimos sus nombres.
Peleamos por los nombres. No entendías mis vacilaciones.
Nos desvelamos en noches de llantos, dimos vueltas
en el auto de madrugada para poder dormir, aunque sea unas horas.
Nos mudamos a otra casa más grande cuando fuimos
cuatro.
Solo dos años fuimos cuatro.
Ya pasaron 12 años desde que somos tres. Soy ellos
y también soy yo. A veces te veo en sus ojos, en sus gestos, en su caminar. Y
me da alegría.
A donde van las palabras que no pude decirte y a
donde quedan.
Podre decírtelas algún día, podre volver a
encontrar en tu mirada benevolencia y perdón, podrás mirarme y hablarme sin
castigo, sin odio.
Aprendí a vivir con todo eso adentro mío. Me
convenciste de que no sería posible una primavera, que viviríamos en el
invierno desde que nos separamos. Que seriamos células independientes.
Lo que quedo de nosotros solo está en ellos. Fue
difícil aceptarlo. Tan difícil que me enfermé de impotencia. Me enfermé y
me curé.
Volví a amar. Tuve miedo y me fui.
Me sentí libre. Viajé.
Me hice una casa para los tres. Es la casa donde
ahora vivo y de la que a ves me quiero ir.
Volví a amar y me amaron. Se sintió tan reparador
como llegar a casa. Me divertí, fui feliz. Y también llore por no poder volver
a entregarme del todo, por las heridas que todavía queman.
Me hice nuevas amigas, que son mi familia. Ahora
cuando me rio se me ven los dientes. Tengo una amiga que me habla la vida con
canciones. No me imagino mi vida sin ellas.
Sueño que me voy a vivir a otra parte del mundo.
Hago teatro. Ahora soy actriz. Escribo. Leo. Salgo,
conozco gente nueva, me río y muestro los dientes.
Me acostumbré a dormir sola y a no tenerle miedo al
silencio.
Mi casa intenta desmoronarse y yo me empeño en
impedirlo.
Trabajo, hago lo que ya aprendí a hacer.
Estudio química de tercero. Cocino, hago mandados.
Planeo un viaje.
Lavo ropa y ordeno la casa, la arreglo. Espero al
plomero que no viene. La canilla sigue perdiendo.
Interpreto personajes que lloran mis heridas, que
drenan el dolor de lo que no entiendo.
Hago té y compro chocolates para las noches de
frio. Pongo paños fríos para bajar la fiebre.
Soy asistente de dirección de una obra de teatro,
ensayo. Soy feliz.
Me olvide que se siente estar en pareja. Se me
nubla el recuerdo del amor. Me preocupa que no me preocupe.
Estoy en calma. Soy el invierno de este julio con
siestas largas. Puse linda mi cama con respaldo y sabanas nuevas. Es ahí donde
quiero estar.
Ahí y en el escenario, ese que me permite por
momentos irme de mi, de los paños fríos para bajar la fiebre, de la gotera, de
los mandados, de tu indiferencia y del olvido
No hay comentarios:
Publicar un comentario